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Saneamiento contable
Cuando el banco dice que no, muchas veces el problema no es el negocio: es lo que cuentan los libros. Ponemos la contabilidad en orden para que refleje la realidad de tu empresa.
El problema
Una contabilidad mal llevada le cuesta dinero a la empresa todos los días
Es uno de los problemas más extendidos entre las pymes españolas y uno de los que menos se hablan, porque nadie quiere reconocer que sus libros no están bien. La contabilidad se ha ido llevando como se ha podido, con criterios que cambiaban cada vez que cambiaba la persona que la llevaba, y el resultado es un balance que no se parece a la empresa que hay detrás.
Mientras todo va bien, el problema permanece dormido. Estalla en el momento exacto en que la empresa necesita crecer: cuando hay que pedir un préstamo para comprar maquinaria, cuando se quiere abrir un segundo local, cuando entra un socio o cuando llega la oportunidad de comprar a un competidor.
Y estalla de una forma concreta: el banco dice que no. No porque el negocio no sea viable —muchas veces es un negocio excelente— sino porque las cuentas que se le presentan no permiten sostener esa conclusión. El analista de riesgos no conoce tu empresa; conoce tu balance. Si el balance dice que tienes un fondo de maniobra negativo, unos saldos de clientes imposibles de cobrar y unos fondos propios erosionados, la decisión ya está tomada antes de que entres por la puerta.
Lo que hemos aprendido haciéndolo
Esta es el área en la que más experiencia hemos acumulado, y la acumulamos de la manera menos glamurosa posible: cuadrando cuentas. Extractos de proveedor contra libro mayor, línea a línea y ejercicio a ejercicio. Cuentas recíprocas entre sociedades de un mismo grupo que llevaban años diciendo cosas distintas. Facturas que faltaban y que aparecieron contabilizadas en «proveedores varios». Cobros que nunca se aplicaron a ninguna factura y que inflaban la cuenta de clientes año tras año.
Ese trabajo no sale en ningún catálogo de servicios, pero es exactamente lo que separa a una empresa que consigue financiación de otra que no la consigue teniendo el mismo negocio.
Cómo se reconoce
Seis señales de que tu contabilidad necesita un saneamiento
Si te reconoces en dos o más de estas situaciones, merece la pena revisarlo antes de que llegue el momento de necesitar el crédito.
El banco te da largas
Pides financiación, la operación se alarga y acaba en una negativa sin explicación clara, o en un importe muy por debajo del solicitado.
El balance no se parece a tu empresa
Sabes que el negocio va mejor de lo que dicen los papeles, pero no sabrías señalar en qué línea concreta está la diferencia.
Saldos que llevan años ahí
Cuentas de clientes o proveedores con importes antiguos que nadie ha revisado y que ya nadie sabe de dónde salieron.
Cuentas entre sociedades que no cuadran
Si hay varias empresas del grupo, las cuentas recíprocas dicen cosas distintas según desde qué lado se miren.
El cierre llega tarde y de golpe
La contabilidad se pone al día en mayo o junio del año siguiente, cuando ya no sirve para decidir nada.
Nadie sabe explicar el resultado
El resultado del ejercicio sale, pero ni la gerencia ni la asesoría pueden explicar por qué es ese y no otro.
Qué incluye
El trabajo, paso a paso
El saneamiento no es rehacer la contabilidad desde cero: eso casi nunca es necesario y siempre es carísimo. Es localizar dónde están los errores, entender por qué se produjeron, corregirlos por la vía que menos coste tenga y dejar montado el control para que no vuelvan.
Se puede contratar como trabajo puntual, sin ningún compromiso posterior. Muchas empresas nos llaman para esto, lo resolvemos y siguen con su asesoría de siempre.
Diagnóstico contable
- Revisión de los últimos ejercicios: balance, pérdidas y ganancias y libro diario
- Análisis de las cuentas con saldos anómalos, antiguos o sin movimiento
- Contraste de la contabilidad con los extractos bancarios y los de proveedores
- Informe escrito con los errores localizados, su origen y su impacto
Cuadre de cuentas
- Cuentas de clientes y de proveedores contra los extractos reales de cada tercero
- Cuentas recíprocas entre sociedades del mismo grupo
- Localización de facturas que faltan y de pagos aplicados a la cuenta equivocada
- Conciliación bancaria completa del periodo revisado
Regularización y corrección
- Corrección de errores por la vía adecuada en cada caso
- Amortizaciones, provisiones y periodificaciones que faltaban
- Valoración del impacto fiscal antes de ejecutar cualquier ajuste
- Declaraciones complementarias o rectificativas cuando proceden
Cuentas presentables ante un banco
- Cuentas anuales y libros contables al día y depositados
- Balance y cuenta de resultados que reflejan la realidad del negocio
- Ratios de solvencia, endeudamiento y liquidez calculados y explicados
- Memoria y documentación de soporte que sostenga las cifras
Presentación ante entidades financieras
- Dossier financiero con las cuentas saneadas y su explicación
- Justificación documentada de los ajustes practicados
- Acompañamiento en la conversación con el banco como interlocutores
- Comparativa de las condiciones ofrecidas por distintas entidades
Que no vuelva a pasar
- Rediseño del circuito contable para que el error no se reproduzca
- Implantación del cierre mensual en lugar del cierre anual
- Puntos de control periódicos sobre las cuentas críticas
- Formación al equipo interno sobre los criterios acordados
Antes de empezar
Primero el diagnóstico, y con precio cerrado
Nunca comprometemos un presupuesto de saneamiento sin haber mirado antes los libros, porque sería un número inventado. Empezamos siempre por un diagnóstico de alcance cerrado y precio cerrado, de entre dos y cuatro semanas, del que sale un informe con tres cosas:
- Qué está mal. Los errores localizados, cuantificados y explicados en lenguaje comprensible, no en jerga contable.
- Qué cuesta arreglarlo. El coste de la corrección, incluido el impacto fiscal si lo hay, y el plazo realista.
- Qué cuesta no arreglarlo. El riesgo que asumes si lo dejas como está: ante el banco, ante una inspección y ante una operación futura.
Con ese informe delante decides tú. Si el diagnóstico concluye que tu contabilidad está bien —también pasa— te lo diremos igualmente y ahí acabará el trabajo.
Preguntas frecuentes
Sobre el saneamiento contable
El banco me ha denegado la operación. ¿Cómo sé si es por la contabilidad?
Casi nunca te lo van a decir con esas palabras. Las señales típicas son que te pidan documentación adicional una y otra vez, que la operación se quede parada en riesgos sin motivo aparente, o que te ofrezcan un importe muy inferior al solicitado. Si tu negocio va bien y el banco no lo ve, lo primero que hay que revisar es el balance que le has entregado.
¿Se puede corregir la contabilidad de ejercicios ya cerrados y presentados?
Sí, y hay varias vías según el caso: la subsanación en el ejercicio corriente conforme a la norma de registro y valoración de errores, la reformulación de cuentas cuando procede, y la declaración complementaria o la rectificativa cuando el error tiene impacto fiscal. Lo importante es elegir la vía correcta: hacerlo mal puede salir más caro que el error original.
¿Corregir errores de años anteriores me va a costar dinero en impuestos?
Depende de en qué dirección vaya el error. A veces la regularización supone pagar, a veces supone recuperar, y a veces es neutra. Lo que siempre hacemos es cuantificarlo antes de mover nada: te decimos cuánto cuesta corregirlo y cuánto cuesta no corregirlo, y decides tú con las dos cifras delante.
¿Tengo que cambiar de asesoría para que hagáis esto?
No. El saneamiento se puede hacer como trabajo puntual, con tu asesoría actual siguiendo en su sitio. De hecho es lo más habitual: entramos, diagnosticamos, corregimos y dejamos la contabilidad en condiciones de continuar. Si después quieres que la llevemos nosotros, se habla; si no, tan amigos.
¿Cuánto tiempo lleva sanear una contabilidad?
El diagnóstico, entre dos y cuatro semanas. La corrección depende de la profundidad del problema: un ejercicio con descuadres localizados puede resolverse en un mes; una contabilidad con tres o cuatro años de arrastres puede llevar un trimestre. Te damos el plazo estimado al entregar el diagnóstico, no antes.
¿Esto sirve también si quiero vender la empresa o entrar un socio?
Sirve especialmente. En una operación de compraventa o de entrada de socio hay una revisión previa —la due diligence— que va directa a los mismos puntos: saldos sin justificar, provisiones que faltan, existencias mal valoradas. Llegar con la contabilidad saneada cambia la posición negociadora y evita descuentos sobre el precio.
Otros servicios
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¿Te suena tu empresa en esto?
Cuéntanos qué te ha dicho el banco o qué es lo que no te cuadra. La primera conversación es sin coste y sirve para saber si hace falta un diagnóstico o no.