Hay dos maneras de responder a esta pregunta. Una es decir «depende», que es cierto pero no ayuda a nadie. La otra es explicar de qué depende, dar los órdenes de magnitud que se manejan en el mercado español y, sobre todo, aclarar contra qué hay que comparar ese precio. Vamos con la segunda.
De qué depende realmente el precio
El coste de una dirección financiera externalizada no se fija por el tamaño de la empresa, aunque lo parezca. Se fija por tres cosas:
- El alcance. No cuesta lo mismo un CFO que revisa los números y asesora en las decisiones que un servicio que además lleva la contabilidad, presenta los impuestos y gestiona los cobros. Cuanta más operativa se asume, más horas hacen falta.
- La complejidad. Una sociedad con un solo negocio y cuarenta facturas al mes no se parece a un grupo con tres sociedades, operaciones intracomunitarias y consolidación. La complejidad multiplica el trabajo más que el volumen.
- El punto de partida. Si la contabilidad está al día y los procesos funcionan, el servicio arranca en velocidad de crucero. Si hay que poner orden antes, ese trabajo inicial existe, cuesta y conviene presupuestarlo aparte.
Las tres modalidades que se usan en el mercado
| Modalidad | Cómo funciona | Para quién tiene sentido |
|---|---|---|
| Iguala mensual | Cuota fija con un alcance definido por escrito y una dedicación pactada | La mayoría de las pymes con necesidad continuada. Permite presupuestar sin sorpresas |
| Proyecto cerrado | Un trabajo concreto con precio y plazo cerrados: un plan de negocio, un saneamiento contable, la preparación de una operación | Necesidades puntuales o primera toma de contacto antes de comprometerse a más |
| Por horas | Tarifa horaria sobre las horas efectivamente dedicadas | Apoyos esporádicos. Es el que peor encaja en un servicio de dirección, porque penaliza consultar |
Nosotros trabajamos con iguala mensual para el servicio continuado y con proyecto cerrado para los trabajos puntuales. La razón de no usar tarifa horaria en la iguala es práctica: si cada llamada tiene contador, el cliente deja de llamar, y un director financiero al que no consultas no sirve de nada.
Órdenes de magnitud en España
Con todas las cautelas —esto varía por plaza, por sector y por alcance—, estas son las horquillas que se manejan en el mercado español para una pyme:
| Perfil de empresa | Alcance típico | Horquilla mensual orientativa |
|---|---|---|
| Microempresa, hasta 1 M€ de facturación | Supervisión financiera, cierre mensual e informes | 600 – 1.200 € |
| Pyme de 1 a 5 M€ | Dirección financiera completa, tesorería, presupuesto y bancos | 1.200 – 2.500 € |
| Pyme de 5 a 15 M€ o grupo de sociedades | Dirección financiera con más dedicación y consolidación | 2.500 – 5.000 € |
| Añadir contabilidad, fiscal y laboral | El departamento administrativo completo | Suma según volumen de asientos y nóminas |
Cómo leer estas cifras. Son horquillas de mercado, no nuestra tarifa. Cualquiera que te dé un precio cerrado sin haber mirado tu contabilidad y tus procesos se lo está inventando, y ese número acabará revisándose al alza en cuanto empiece el trabajo.
Lo razonable es lo contrario: un análisis inicial corto, y después una propuesta con el alcance y el precio por escrito.
Con qué hay que comparar ese precio
Aquí es donde la conversación suele torcerse, porque se compara el CFO externo con lo que hoy se paga a la gestoría. Y esa comparación no tiene sentido: son servicios distintos. La comparación correcta es con el coste de tener ese mismo criterio dentro de la empresa.
Un director financiero en plantilla en España, con experiencia suficiente para dirigir de verdad, cuesta a la empresa bastante más de lo que aparece en su nómina. Al salario bruto hay que sumarle la cotización empresarial, y a eso el coste de selección, el tiempo de aprendizaje, las vacaciones, la formación y el riesgo de una indemnización si la contratación no funciona.
Hay además un factor que no aparece en ninguna cuenta y que pesa mucho en una pyme: la contratación de un directivo es difícil de revertir. Si aciertas, perfecto. Si no aciertas, has perdido un año y bastante dinero. Un servicio externo se amplía, se reduce o se termina con un preaviso.
La contrapartida honesta es que un CFO externo no está en la empresa todos los días, no vive la cultura interna igual y no puede sustituir a una dirección financiera propia cuando la empresa alcanza cierto tamaño. Llega un punto en que lo lógico es internalizar, y cuando ese punto llega hay que decirlo.
Qué debería incluir el precio, mires a quien mires
Antes de comparar dos propuestas, comprueba que ambas incluyen esto. Si una es más barata porque le falta la mitad, no es más barata:
- Cierre contable mensual, no solo anual, con el resultado real del periodo.
- Informe de gestión mensual que se pueda leer en diez minutos y una reunión de seguimiento.
- Previsión de tesorería actualizada, no solo el saldo del banco.
- Presupuesto anual y control de las desviaciones.
- Interlocución con las entidades financieras cuando haga falta.
- Acceso a consultar sin que cada llamada genere un cargo.
Y comprueba también lo que no está incluido: normalmente los trabajos extraordinarios como una regularización de ejercicios anteriores, un plan de negocio o la preparación de una operación de compraventa van aparte, y es correcto que sea así siempre que se diga desde el principio.
Cuándo sale a cuenta y cuándo no
Sale a cuenta cuando el coste del servicio es menor que lo que te está costando no tenerlo. Eso suele traducirse en cosas muy concretas: intereses que se pagan de más por no negociar las condiciones, impagos que se detectan dos meses tarde, un impuesto de sociedades que se calcula sobre una base que nadie revisó, o una operación de financiación que no sale.
No sale a cuenta si la empresa es todavía muy pequeña, las decisiones son sencillas y con una buena gestoría vas servido. Si ese es tu caso, te lo diremos en la primera conversación. No tiene sentido vender una estructura a quien no la necesita todavía.
En resumen
El precio de un CFO externo en España se mueve en horquillas amplias porque depende del alcance, de la complejidad y del punto de partida, y cualquier cifra cerrada dada sin mirar los números es una cifra inventada. Lo que sí puede afirmarse es que la comparación correcta no es con tu gestoría, sino con el coste real de tener ese criterio en plantilla.
Si quieres una cifra concreta para tu caso, cuéntanos en qué punto está la empresa. La primera conversación es sin coste, y de ella sale o bien una propuesta con alcance y precio por escrito, o bien la recomendación de que todavía no lo necesitas.